Así es. Justo como se puede leer el título de la entrada "Odio mi cuerpo" no soporto nada de él. Es repugnante y asqueroso. No me gustan sus líneas, la piel. Nada.
Dado que soy una persona que tiene un desorden alimenticio todos pensarán que al pararme de frente al reflejo del espejo me he de ver increíblemente obesa, desproporcionada y llena de gordos grasosos, pero la realidad es diferente. No me veo gorda. veo mi realidad y me sé en lo huesos. Me veo completamente esquelética, con la piel reseca y mis clavículas pronunciadas al igual que mis omoplatos, la espina dorsal, mis costillas y mi cadera.
Lo único que me agrada son mis ojos pues como dicen, son iguales a los de mi madre. Negros y más grandes. Expresivos y mi cabello negro azabache que los resalta demasiado al igual que mi piel clara. Son los únicos atributos que me agradan de mí, aún cuando hace unos 2 o 3 años me veía espectacular. Era tan bella y ahora eso se ha marchitado y sé cual es la solución: COMER, pero le temo tanto a la comida. No sé por dónde empezar. Me vuelvo loca cada vez que pienso en comer algo que no tengo permitido o que no he probado desde hace mucho tiempo que hasta he olvidado su placentero sabor.
Es desalentador no poder gozar de esas pequeñeces de la vida que cuando miro hacia las ventanas de un restaurante o de un simple establecimiento de comida la gente come sin pensar, solo porque tiene hambre o se le ha antojado esa comida, mientras que yo pienso "como pueden comer eso", "está lleno de grasa" "cuantas calorías comen" "su piel al amanecer estará completamente grasa" "que asco" y esta última expresión va acompañada de una profunda nostalgia y deseos desmesurados pero ya muy dormidos de querer incar el diente en esa peligrosa comida y por ello vuelvo a mi hábito destructivo de quedarme con mis alimentos seguros y asesinos, no porque ellos lo sean, sino por la cantidad y manera en que los como.
Me da dolor. Tengo dolor. Esto duele.
Hola. Había leído hace mucho un comentario que dejaste en mi blog, pero lo vi de pasada, hoy lo releí con calma y quise pasar a desearte que en verdad un día, más cercano que lejano, puedas recordar todo esto y decir: así fui, eso pasó; hoy estoy bien, hoy soy más fuerte. Me llamó mucho la atención la ausencia de tu mamá. En psicología clásica y cuadrada los TCA se relacionan con un conflicto con o la ausencia de la figura materna: alimento y madre van juntos en el subconsciente, parece. Yo también tuve un padre demandante para el que nada nunca parecía lo suficiente; creo que él fue siempre un juez demasiado duro, sobre todo para consigo mismo. Tal vez tu papá también se culpa por lo de tu mamá... no sé. Lo importante es que, no importa lo terrible que sea la situación, no dejes que ella te venza. Controla tu soberbia y si recibes ayuda de alguien no la dejes: solo tú puedes salir de esto, pero no tú sola. Abrazotes (tardíos).
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