viernes, 11 de enero de 2013

25 años y una charla nocturna con mi hermano

El día de hoy he hablado con mi hermano. A pesar de que no nos llevamos bien dadas las circunstancias de nuestra vida desde niños en las que siempre pensó que yo era la niña consentida y a la que se le daba todo mientras que en mi interior yo siempre he pensado que la atención de mi fallecida madre y de mi papá siempre fue para con él pues siempre estaban al pendiente de dónde estaba, con quien, como iba en la escuela, si había hecho o no sus deberes y demás. Desde que tengo uso de razón la plática central de mi familia fue la vida de mi hermano y su manera de llevarla mientras que nunca se ocuparon de mi ya que nunca di motivos para preocuparse.

Fui la niña rara que va de la escuela a la casa y de la casa a la escuela. En la escuela del aula a la biblioteca y de la biblioteca al aula. Refugiada en los libros y traicionada siempre por el amor y las amistades.

Fui la amiga gorda y fea que se juntaba a la sombra de la niña bonita y popular del colegio que se enamoraba de un chico no imposible pero jamás me tomó en cuenta y que fue abusada constantemente por esa "amiga" y los compañeros del colegio.

Era la sabelotodo, la matada, la nerd, ratón de biblioteca desde el kinder hasta la universidad, aunque en esta última etapa escolar brillé pues ya había comenzado a tener mi comportamiento anoréxico pero me veía bastante bien y no como hoy día. Era una nerd atractiva.

Aún así siempre luché por no darle preocupaciones de más a mis padres pues tenían suficiente con lo que mi hermano les hacía pasar con sus robos y su consumo de drogas. No quería ser una carga más. Solo quería ser la mejor en la escuela, la más bonita. La perfecta.

Pero volviendo a la platica que hoy tuve con mi hermano... no hemos desahogado mutuamente y le dije que el día de hoy había ido por ultima vez con mi psiquiatra pues ya no tengo los medios económicos. <i<nmediatamente el desaprobó la idea de que dejara de ír con él pues a su vista, aun torcida y poco despreocupada, sabe que ese médico me hace bien. Se desalentó y me ofreció ayuda, pero la sobervia mia me dominó y no quiso aceptar. No puedo permitir que alguien mas se ocupe de mis problemas que yo he llevado al punto actual.

Ambos congeniamos en que aunque mi hermano sea el hombre mejor trabajado fisuculturalemente o yo alcance como mínimo unos 40 kg no le seran suficientes. Seguiremos siendo mierda y para él y en su cabeza jamás le falló a mi madre, cuando en realidad no sabe cuanto daño le provocó. Si bien le dió todo y más se olvidó enteramente de estar a su lado y ser un poco más cariñoso, no enojón y haberse propasado con sus hijos y su mujer, pero es tancovarde para admitirlo y orgulloso para soltarlo que todo el dolor de su vida y de la que tuvo mi madre se debió solo a mi hermano y a mi.

Eso es patético. Es vergonzoso aun para su edad, pero quiere ser ese hombre intachable que cree ser y estuvo lejos de serlo hoy y en el entones en el que mi mamá aún vivía.

jueves, 10 de enero de 2013

Odio mi cuerpo

Así es. Justo como se puede leer el título de la entrada "Odio mi cuerpo" no soporto nada de él. Es repugnante y asqueroso. No me gustan sus líneas, la piel. Nada.

Dado que soy una persona que tiene un desorden alimenticio todos pensarán que al pararme de frente al reflejo del espejo me he de ver increíblemente obesa, desproporcionada y llena de gordos grasosos, pero la realidad es diferente. No me veo gorda. veo mi realidad y me sé en lo huesos. Me veo completamente esquelética, con la piel reseca y mis clavículas pronunciadas al igual que mis omoplatos, la espina dorsal, mis costillas y mi cadera. 

Lo único que me agrada son mis ojos pues como dicen, son iguales a los de mi madre. Negros y más grandes. Expresivos y mi cabello negro azabache que los resalta demasiado al igual que mi piel clara. Son los únicos atributos que me agradan de mí, aún cuando hace unos 2 o 3 años me veía espectacular. Era tan bella y ahora eso se ha marchitado y sé cual es la solución: COMER, pero le temo tanto a la comida. No sé por dónde empezar. Me vuelvo loca cada vez que pienso en comer algo que no tengo permitido o que no he probado desde hace mucho tiempo que hasta he olvidado su placentero sabor.

Es desalentador no poder gozar de esas pequeñeces de la vida que cuando miro hacia las ventanas de un restaurante o de un simple establecimiento de comida la gente come sin pensar, solo porque tiene hambre o se le ha antojado esa comida, mientras que yo pienso "como pueden comer eso", "está lleno de grasa" "cuantas calorías comen" "su piel al amanecer estará completamente grasa" "que asco" y esta última expresión va acompañada de una profunda nostalgia y deseos desmesurados pero ya muy dormidos de querer incar el diente en esa peligrosa comida y por ello vuelvo a mi hábito destructivo de quedarme con mis alimentos seguros y asesinos, no porque ellos lo sean, sino por la cantidad y manera en que los como.

Me da dolor. Tengo dolor. Esto duele.

miércoles, 9 de enero de 2013

Soy una extraña

Hoy...al momento en que llegó mi padre de trabajar lo esperaba a él y a mi hermano con la comida caliente como se suele hacer en esta casa desde que recuerdo, pues algo que mi viejo no soporta es que lo que se le sirve tenga un gusto frío.

Sin embargo mi hermano ha entrado y me dice que ya comieron. También le ofrecí solo a mi hermano un poco de agua a la cual se negó seguido de la pregunta: ¿Como te fue en tu entrevista de trabajo? a la cual me derrumbé por completo pues no fui ya que mi papá me dijo la noche anterior que como iría vestida y seguida a esa pregunta yo le respondí con otra "¿Porque? y con desdén y dureza mencionó lo siguiente: "Vas a ir con tus pantalones todos así. ¿Aún no entiendes que te ves mal verdad? Ya caíste en que no te importa como te ves ni como te ve la gente. Ya no te importa tu vida. A mí honestamente ya no me interesa lo que hagas, pero entiende que en cualquier trabajo al que vallas te van a discriminar por tu aspecto. No comes nada y me engañas todo el tiempo. Me mandas mensajes en los que pides que te tenga confianza pero haces todo lo contrario para tenerla de vuelta. Yo no soy tonto y te digo las cosas en tu cara. No soy y no voy a ser como tu madre y te lo dije. Vete como estás. Encerrada y ahí metida. Si quieres trabajar trabaja, si quieres comer come, si no quieres hacerlo no lo hagas. Con migo ya no cuentas para nada. Si deseas ir con tus doctores ve. A mí ya me da igual. Llevo un año diciendo lo mismo y nada...estás muy joven, muy joven para que tires tu vida. Gózala"

No supe que decir, pero obviamente me destruyó la moral. Las ganas de querer ir a esa entrevista en la que me citaban el día de hoy a las 10:00 am. Se me acabó todo sentido de superación por encontrar un nuevo empleo y...¿a quien no? con dichas palabras a cualquiera se le va el alma a suelo y con ello todo lo que deseas.

Quisiera escuchar palabras de aliento de ese hombre al que admiro, pero solo recibo reproches. Me duele profundo, hondo. Es de esos momentos en los que deseo desesperadamente abrazarme al regazo de mi madre y esconderme como una niña chiquita, pero de nuevo todo tengo que guardármelo como lo hice durante toda mi vida hasta que decidí abrirme con mi madre y con mis psicólogos y mi psiquiatra, que por cierto, ya nos podré visitar más dado que no tengo los recursos económicos para pagar mis terapias. Hace mucho, incluso de que mi papá me expresara su desesperación, que no recibo el dinero para pagar mis tratamientos o medicinas. Yo he tenido que pagarlo con mis ahorros bancarios que no son muchos y ahora menos que no tengo con que sostenerlos.

Debo apegarme a mis planes apagados de querer continuar con el camino de la vida y las palabras que retumban y retumbarán en mis oídos y mi sien hasta que me muera.

No culpo a mi padre por hablarme a así. Es más, lo comprendo a la perfección. Ha de ser horrible ver a un hijo desintegrarse de a poco hasta que no queda nada. Pero eso queda de mi alma y ganas de superarme. Nada. No me queda nada, salvo este espacio para seguir expresándome como lo hice en esta entrada.

Saludos 

Hace tiempo ya

REGRESÉ y... ¿QUE ES LA PERFECCIÓN?


Hace tiempo que no escribo en mi blog. De hecho seré desvergonzada y diré que me olvidé que tenía uno e incluso ni recordaba como se llamaba, pero por fin, explorando entre otros blogs interesantes volvió a mi esta manera de desahogo que me hace tanto bien.

Puede que abandonara este medio, pero no así la escritura y la lectura. De lo que me he olvidado completamente es de mí misma. Estoy completamente perdida y ciega. No tengo a nadie salvo a mi misma, un poco de fe, el ángel en cielo que ahora mora entre las nubes: Mi amada madre y Dios.

Sí. Así es. Quizá por eso no recordé este blog nunca más. Mi madre murió el 4 de agosto del 2011 en un accidente automovilístico devastador que terminó con si vida, con la mitad de lo que era mi padre y con migo. 

La noticia me destrozó hasta lo más profundo de los huesos (que es lo único que soy) y con todo lo que creía que podía llegar a ser a pesar de la maldita anorexia y bulimia.

He recibido ayuda psicológica, alimentaria y psiquiátrica pero a pesar de superar muchos obstáculos, el más grande y pesado parece no irse y me supongo que va más allá de todo la atención médica que tengamos a nuestra disposición, todo radica en la voluntad de uno mismo y la fuerza que tenemos como la que tenemos cada vez que de manera tan sencilla perdemos peso o se pasan los días enteros sin comer.


Nos enfocamos y desahogamos nuestro tiempo (en mi caso por ser amante de la moda) en revistas llenas de glamour, belleza y destello, cuando en realidad todo es un paisaje acomodado y retocado por las maravillas de las herramientas tecnológicas como el Photoshop y las distracciones en la hermosa ropa que visten y lo bien armada que está la distribución en la hoja de la revista, pero en realidad todo es una historia pavorosa que yo creo ya no está tan oculta.

Me entristece ser una chica hermosa y no poder explotar esa belleza como lo hacía antes pues lo único que resalta son los huesos prominentes y la tristeza profunda de no tener a mi madre a mi lado y la culpa de no poder cumplir la promesa de recuperarme que le hice cuando se llevaron su cuerpo al área del crematorio.

Es doloroso que tu padre. Esa persona a la cual admiras tanto y deseas no defraudar te diga a voz alzada, enojado y triste que te olvides por completo de su apoyo pues ya no le interesa más tu vida.

Y al final... ¿Cómo se puede definir a la perfección? En mi caso lo único que considero perfecto es Dios o bien…ese momento que se espera y no puedes evitar como todo ser humano: la muerte. Creo que la muerte, sea como sea es perfecta. No interesa como dejes de existir; si por manera natural, por accidente, por decisión propia o porque alguien más decidió sobre tu vida. El momento en que dejas el mundo terrenal para unirte al cielo, al infierno o a la nada, es decir, un plano blanco o negro en el que se apagó simplemente una máquina, no deja de ser perfecto.

No hay nada de perfección en todo lo que intentaste hacer o ser en tu vida y en mi particular modo de existir, mi horrenda forma de destrozar mi cuerpo y amar la sensación de saltarme una comida, vomitar o purgarme con 15 o 20 laxantes no tiene nada de perfecto como lo hacen parecer la dichas “princesas de cristal”. Si eres una princesa, pues te encuentran encerrada tras cuatro paredes día con día por miedo a que la gente te vea en tu condición aunque tu eres la más ciega por no verte en el hoyo que has cavado con tanto ahínco y dejos de pasión.


Eres de cristal pues hasta la más mínima briza de aire frío te hace titiritar de frío o tambalearte en tus pies pues sientes que te caes.

Tu castillo también es tan quebradizo como una pieza de vidrio soplado al desmoronarse de a poco con las criticas, molestia, defraude y tristeza de los seres que te aman hasta que de cada uno de ellos se van yendo, dejándote sola con tu dolor, tu enfermedad, inanición y triunfo por tener la sensación de hambre.

Pero nadie puede comprender que lo que cargo es un demonio que no sé como expulsa, que no encuentro un motivación en mi vida aunque soy joven, con una carrera terminada en la mejor universidad de mi país, inteligente y hermosa. Esto me domina a pesar de que me prometa cada día que comeré mejor o haré un pequeño cambio. Simplemente no puedo. Es un caos mental. Una revolución constante en mi cabeza que explota día con día y saca lo peor de mí para solo rendirme y no querer luchar más. Pero aún sigo aquí y supongo que se debe a algo, solo que no lo averiguo todavía. Imagino que sigo en el camino. Por lo pronto espero hoy pueda comer algo que me hace bien a pesar de que esta voz exorbitante e diga que no es lo mejor para mí. Pidan por mi suerte aquellos que lean esta desesperada entrada.